sábado, 23 de diciembre de 2017



                                              FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO 2018



El Blog de Cuevas de Velasco agradece a todos sus lectores el seguimiento que hacen de esta ventana de noticias del pueblo. Os comunico que alcanzamos ya las 30.000 visitas.

martes, 12 de diciembre de 2017





                                    CONCURSO DE TAPAS 2017

El pasado día 9 de diciembre tuvo lugar el 2º Concurso de Tapas de Cuevas de Velasco. La demostración gastronómica se desarrolló en el local de las antiguas escuelas de la villa y asistieron a ella más de 200 personas.



Como en la primera edición de este excelente certamen de tapas, se presentaron numerosas personas dispuestas a conquistar al público con sus maravillas culinarias. Los arguiñanos habían recibido por parte de la organización una cantidad para costear la compra de ingredientes con los cuales iban a cocinar sus aperitivos. Cada cual debía presentar sesenta bocaditos.







El día 9, sábado, a eso de las 14:15 horas todo estaba listo para recibir a más de dos centenares de comensales que, al reclamo del éxito del año anterior, habían acudido como moscas a la miel. 

Al mismo tiempo, un jurado compuesto por cuatro avezados gourmets locales, una de las cuales era la ganadora del primer concurso, hincaron el diente, paladearon y juzgaron las texturas, las presentaciones y repararon en otros pormenores de las tapas presentadas a concurso.




En esta ocasión el servicio de bebidas corrió a cargo del bar de José Luis y Cristina.

Los 14 o 15 aperitivos ofrecidos a los comensales tenían un aspecto magnífico y se apreciaba en ellos un gran trabajo y una imaginación desbordante. El respetable gozó intensamente con la degustación de tanta joya gastronómica. El salmorejo, el pollo, los encurtidos, el rústico atascaburras, la morcilla…, y otros muchos bocados venían aparejados y emperifollados de aderezos múltiples para agradar a la vista, al olfato y sobre todo al gusto.

El éxito de esta edición de las tapas fue completo y ya está hablándose de una tercera cita más ambiciosa, si cabe. Se verá.



Se otorgó un diploma a todos los participantes. Los ganadores fueron: Maribel Ballesteros, con su Milhoja de morcilla de Burgos a la reducción Pedro Ximénez; Raquel Collado, con el Pincho de pollo y gambas sobre cama de cangrejo, y Pilar de Santos, con Pedacitos de Madrid en Cuevas.

Para completar la justa gastronómica, todo el que quiso completó la comida con unas sabrosas gachas y las tradicionales judías, oficiadas por José Lino y Carlos, respectivamente. 

Es justo felicitar a los organizadores, personas que toman grandes desvelos y que se mueven muchas veces ante la indiferencia o, más aún, las exigencias de ciertos individuos. A ellos corresponde todo el mérito de esta feria de tapas. No dudes en colaborar  y echar una mano cuando sea preciso.




sábado, 14 de octubre de 2017




PAISAJES DE CUEVAS




EL PUEBLO EN PRIMAVERA. Añoramos este paisaje verde que se repite cada año en primavera y también en otoño.

LA VEGA ESMERALDA. Cuando las lluvias bendicen esta tierra su fertilidad se pone de manifiesto.


NOCHES DE VERANO EN CUEVAS. El día se cierra tiñendo el horizonte de tonos anaranjados.


EL MIRADOR DE CUEVAS. Desde donde se alcanza hasta el infinito.


LA SOMBRA DE LA TORRE. La sombra del pueblo se proyecta sobre la vega a primeras horas de la mañana.


EL LAVADERO Y LA VIEJA FUENTE. ¡Cuántos trabajos vieron estas piedras! ¡Cuántos desvelos! ¡Cuántos amores nacieron entre la piedra y el agua!


LA CHOPERA DEL LAVADERO. Se levantan como gigantes estos colosos que apuntan al cielo.



LA TOBA Y EL CAMPANARIO. Aquel atrae las palomas, que viven en sus tejados; el cardo, las mariposas.



REJAS Y PARRAS. Calles solitarias, plácidas, en las que resuena el eco antiguo de asnos, carros y arados camino de los campos.


LA VEGA EN EL VERANO. Cuando nuestro valle luce su falda con remiendos.


PUESTA DE SOL. El horizonte cubre el sol de velos rojos y amarillos.

LA IGLESIA. Armonía, solidez, belleza, firmeza contra el azul del cielo.


EL ARCO. ¿Adónde llevaría la calle que la leyenda dice que pasaba bajo el arco?


VENCEJOS AL AMANECER. El cielo se puebla de una plaga de ruidosos vencejos que giran una y otra vez alrededor del campanario gritando incansables.


DESPROPORCIÓN. ¿Qué locos levantaron este templo soberbio en un pueblo tan pequeño?


LOS GIRASOLES. Miles de monjitas con sus verdes hábitos inclinan la cabeza y se recogen en sus rezos…


LA CUEVA DE LA MORA. Cueva de misterios y leyendas.


EL VALLEJO. El pueblo se ve al fondo, sobre los olivares de El Vallejo.


LA PEÑA REDONDA. Emerge en la ladera como una gran ara de sacrificios votivos.


EL SOL ATRAPADO. Cae la tarde y el sol muestra su poderoso ojo entre los dos edificios.


LA NUBE QUE ATACA A LA TORRE. Como un prodigioso animal esta nube se precipita sobre la torre.


domingo, 8 de octubre de 2017



              CUEVAS DE VELASCO EN LA GUERRA DE CUBA 


La Guerra de Cuba (1895-1898) tuvo una repercusión enorme en toda España. Concluyó en el llamado desastre del 98, año en el que se perdieron las últimas colonias: Filipinas, Puerto Rico y Cuba. 

España realizó un esfuerzo descomunal para aplastar la insurrección en Cuba, siguiendo la máxima de Cánovas del Castillo, “Hasta el último hombre y la última peseta”. Y para ello fueron enviados más de 200.000 soldados a la isla caribeña, cantidad que aún hoy causa asombro y que hasta la Segunda Guerra Mundial supuso el traslado transoceánico del mayor contingente de tropas de la historia. 

Soldados españoles en Cuba

Tras una larga guerra de desgaste y la entrada en la contienda de los Estados Unidos, a raíz del oscuro caso del hundimiento del acorazado Maine, del que los estadounidenses acusaron injustamente a los españoles, el ejército español, acosado por la moderna flota norteamericana, muy superior, y hostigado por los rebeldes, no tuvo más remedio que claudicar. 

Cuevas de Velasco, como tantos otros pueblos de la geografía española, envió a la contienda cubana a jóvenes que partían hacia lo desconocido y que después de breves periodos de instrucción se veían obligados a combatir a más de 7000 km en un ambiente y un clima muy hostiles. 

Embarque de soldados para Cuba

Unos 50.000 españoles perdieron su vida en el conflicto, pero lo más curioso es que el número de bajas directamente relacionadas con los combates fue ínfimo, apenas, un 10 % o un 12 %. La mayor pérdida de vidas humanas se debió a otras causas, como: la pésima salubridad y alimentación, tanto en los cuarteles españoles como cubanos; los peligrosos viajes en barco, en los cuales la tropa iba hacinada con alto riesgo de contraer enfermedades contagiosas; el agotamiento por los continuos combates, y diversas enfermedades tropicales infecciosas. 

De los reclutados en la provincia de Cuenca, hubo 805 bajas, de las cuales más de 700 se debieron a enfermedades tropicales e infecciosas y solo 35 soldados murieron en el frente de batalla o a consecuencia de heridas de guerra. 

Soldados en combate en Cuba

La enfermedad que ocasionó más víctimas entre la tropa española destinada a la isla caribeña fue el llamado vómito negro, llamado también fiebre amarilla. La transmitía el mosquito Aedes aegypti y cursaba con vómitos, hemorragias e insuficiencia hepática por lo que en su segunda fase la piel de los enfermos se ponía amarilla por la ictericia. 

Algunos síntomas de la fiebre amarilla

Según las listas oficiales, de Cuevas de Velasco salieron para la Guerra de Cuba cuatro soldados, de los que solo uno regresaría al pueblo con vida. A continuación facilitamos los datos de estos. 

Nicolás Ballesteros Ballesteros, sirvió en el arma de Infantería, en el Regimiento Galicia n.º 29. Era soldado. Murió el 23 de octubre de 1897, del vómito, en la localidad de Cienfuegos, de la provincia de Santa Clara. 

Laureano Collado Hernández, sirvió en el arma de infantería, en el regimiento Cuba 65. Era soldado y murió el 18 de agosto de 1896, del vómito, en la ciudad de Santiago de Cuba, de la misma provincia. 

Manuel Blanes Andal, sirvió en el arma de infantería, en el regimiento Toledo n.º 35, como soldado. Murió el 18 de agosto de 1896, del vómito, en Santiago de Cuba, provincia del mismo nombre. 

Félix Rubio López, volvió repatriado a España y desembarcó el 27 de septiembre de 1897 en el puerto de Santander. 

E incluso, este superviviente se cree que regresó a su pueblo natal bastante debilitado, seguramente por el tifus, que solían contraer al verse obligados a beber agua en malas condiciones o incluso orines de caballo, cuando estaban sitiados por el enemigo. 

Antonio Ballesteros, que anda siempre atento a este blog, cosa que agradecemos enormemente, nos comunica que fuera de los listados oficiales él conoce a dos personas más que estuvieron en la Guerra de Cuba: los hermanos Felipe y Esteban Pérez.

A finales del siglo XIX Cuevas de Velasco rozaba los 500 habitantes, muchos de ellos, unos 350, analfabetos, dedicados en su mayor parte a las tareas del cultivo de la tierra y a la atención de los animales domésticos. 

Ferrocarril Aranjuez-Cuenca. Tren que circulaba hacia finales del S. XIX

Debió causar gran consternación en el pueblo la tragedia de la pérdida de estos mozos en una guerra lejana y ajena a los avatares de un pequeño núcleo del interior peninsular. 

A nivel nacional, como sabemos, el desastre del 98 produjo un impacto muy negativo, consecuencia de la visión catastrófica por la pérdida del Imperio. 

Desde este blog rendimos un modesto homenaje a estos paisanos que dieron su vida por España. 




lunes, 2 de octubre de 2017



                    PALABRAS AÑEJAS 
                         DE CUEVAS DE VELASCO


Modorrear 

1. intr. Porfiar, empecinarse en algo.

Está venga modorrear, modorrear, que quiere que lo lleve a la feria. Y yo no tengo ni ganas ni tiempo de ir a la feria.

El término modorro es de origen incierto, posiblemente del vasco, si bien el vasco MUTUR, ‘enojado, incómodo’, podría ser un préstamo del lat. MUTǏLUS, ‘sin cuernos’. La palabra existe en español desde la lengua literaria.
Un término muy próximo, usado también en Cuevas de Velasco, es morronear, de morrón, 'obcecado, obstinado'.


Navajear 

1. tr. Cortar las aceitunas con cuchillo o navaja para ponerlas en agua. Al practicar a cada aceituna dos o tres cortes se consigue que pierda mejor el amargor y que se impregne de los aromas y sabores del aliño.

La abuela está muy entretenida navajeando aceituna.

Del lat. NOVACŬLA, ‘navaja’.
El sufijo – ear, que indica acción, es muy productivo para la formación de verbos a partir de nombres o adjetivos. Sin embargo el término es original de Cuevas y no está registrado en ninguna de las obras consultadas.




Pimplarse

1. tr. Beber vino u otra bebida en exceso.

Cenaron arroz con liebre. Luego siguieron bebiendo hasta que se pimplaron bien.

Pimplar es probable que proceda del cruce de implar, ‘llenar, inflar’, con piar, ‘emitir su voz las aves’, pero también ‘beber’.



Rajear 

1. . Rajar. Abrir en rajas.

Se puso como un energúmeno, sacó la navaja y nos rajeó el balón.

Procedente de rajar, cruce de los términos rachar y ajar.


Ringorrango 

1. m. Vericueto, sucesión de curvas, recoveco. Zigzag. Garabato.

Es una onomatopeya del chirrido de la pluma al escribir.



Sacamantecas 

1. m. Personaje perteneciente al tenebroso mundo de la brujería. Era un individuo que asesinaba a sus víctimas, algunas de ellas niños, para extraerles las mantecas con el fin de usarlas como medicina para la supuesta curación de graves enfermedades. Existieron un par de asesinos reales, pero el temor se extendió llegando hasta los rincones más apartados de la geografía. El eco enorme de esos sucesos puntuales fue aprovechado por madres y abuelas de varias generaciones para tener a raya a sus hijos y nietos, de manera que cuando querían explicarles los peligros de alejarse de casa, de volver tarde o de comportarse mal, se echaba mano de toda esta progenie de tíos sacamantecas o sacasebos para que los menores, ciscados de miedo, les obedecieran.




Santo Evangelio

1. Una verdad de peso. Algo absolutamente cierto e irrefutable.

Yo no te mentiría. Créeme, lo que te digo es el Santo Evangelio. Puedes estar seguro. 



Semi 

1. m. Semidirecto. Tren semidirecto. 

Llegan esta noche en el semi. Hay que bajar a la estación a recogerlos.

Del lat. SEMI, ‘medio, casi’.


Tostá 

1. f. Tostada. Fechoría. Perjuicio que ocasiona una persona a otra.

Quiá, ya no se hablan. Por lo visto le había hecho ya alguna tostá, pero es que esta ha sio mu gorda.


Zorrera 

1. f. Humarandela. Humarada espesa. 

Zorros en zorrera,
el humo los echa fuera.

Rosal dice que el nombre procede de la costumbre de dar humo a la zorra para desalojarla de la zorrera. Y así ha debido hacerse a juzgar por el ahumado que puede apreciarse en los lugares tradicionales donde se encuentran las bocas de las madrigueras de los raposos.

El DRAE la define como ‘habitación en que hay mucho humo…’. 







sábado, 16 de septiembre de 2017



                              ¿ESTUVIERON ANÍBAL Y VIRIATO 
                                   EN CUEVAS DE VELASCO?




Para responder a esta pregunta es preciso saber que hoy desconocemos casi todo lo que sucedió en el valle del río Mayor antes del siglo XII. Así que cualquier aseveración de ese tipo ni puede ser desmentida ni puede ser confirmada con absolutas garantías.


Ya hemos comentado en algún artículo de este mismo blog que Aníbal sometió a los olcades, pueblo que ocupaba en aquel tiempo grandes zonas de la Mancha y la Alcarria conquenses. Este hecho es histórico y hoy no admite dudas. Se sabe que el general cartaginés tomó la capital de los olcades, Althia, ciudad sobre cuya localización aún hay ciertas reservas, aunque cada vez más historiadores se inclinan por situarla en el actual Alconchel de la Estrella, pueblo situado a unos 50 km de Las Cuevas. Es de suponer que el eco del aplastamiento de la principal ciudad de los olcades por el genio militar cartaginés debió producir una gran intimidación a todos los demás núcleos olcades. Pero también cabe la posibilidad de que el general norteafricano emprendiese una razzia por todas las demás plazas con el fin de mostrar su poder, saquear todo lo que fuera posible o imponer un tributo a cambio de respetar vida y bienes. Los textos históricos hablan del gran botín con el que Aníbal regresó a Cartago Nova tras la conquista de Olcadia. 


Así pues, la posibilidad de que Aníbal se internase en el territorio olcade, por Huete y ascendiese por la vega del Mayor no es una entelequia. Se trata simplemente de un hecho perfectamente posible, pero no recogido en ninguna fuente conocida. 

                                   

En cuanto al caudillo Viriato, sus hazañas, recogidas en la historia, están fuertemente impregnadas de componentes legendarios. Y una de estas leyendas del caudillo de la resistencia hispana ante los romanos hace referencia al asesinato del incansable luchador por tres traidores y a su posterior incineración sobre el tormo alto de la Ciudad Encantada de Cuenca. Otras leyendas hablan de una dama de estas tierras a la que solía visitar el lusitano en los periodos entre combates.

                                                 

Que Viriato anduvo por la actual provincia de Cuenca es algo absolutamente verídico. Los movimientos de sus tropas eran continuos y aunque hoy no se conocen bien ni siquiera los emplazamientos de sus campamentos, parece seguro que también combatió contra los romanos entre los ríos Tajo y Guadiana. Es célebre su asalto a la ciudad celtibérico romana de Segóbriga, cerca de la actual Sahelices. 

Algunas fuentes romanas lo tildan de bandido simplemente mientras que la mayoría de historiadores lo describen como un estratega de grandes dotes, un hombre de costumbres sobrias y con un alto sentido de la justicia. Durante su mandato no se registró ninguna disensión importante en su ejército.


                                     


Lo que sí parece claro es que tanto Viriato como Aníbal difícilmente pudieron visitar el actual asentamiento de la villa de Cuevas, porque es más que probable que en aquel tiempo no existiera, aunque, con seguridad, ya existían núcleos habitados a lo largo del valle del río Mayor. 

Pero ¿de dónde surge la leyenda de que estos dos destacados caudillos de la antigüedad hollaron el suelo de Cuevas de Velasco? 

Creemos que durante el siglo XIX y parte del siglo XX, algunos historiadores, influenciados por el Romanticismo, concedieron muchas veces el mismo peso a las tradiciones orales que a las fuentes escritas, y así añadieron oropel y épica a los relatos. El resultado es en gran medida una historia plagada de inexactitudes e invenciones.

Reproducimos a continuación un artículo del semanario gráfico literario La Ilustración Castellana, de Cuenca (1927), firmado por Inocente García y Carrillo. En este escrito se identifica a Cuevas de Velasco con una mítica ciudad llamada Atanazor o Anatazor, nombre que difunde también el propio Pascual Madoz en su célebre Diccionario…

QUEDÓSE atrás la estación provinciana, y la ciudad dormida en la penumbra del alba, nos despidió con sus luces amarillentas entre el abigarramiento del caserío heterogéneo. Se arrastró el convoy sobre el férreo puente que salva el abismo; atrás quedaron las ondas rumorosas del Júcar .Y los chopos gallardos de la ladera, y fueron pasando cerros, llanuras, viñas, las del octubre apacible y dorado con higueras de meloso fruto. y en el conjunto polícromo del valle, reconstruimos la jornada sangrienta de 1837, cuando el carlista Cabrera, después de saquear Cuevas de Velasco, se replegó sobre Arcos de la Cantera. Se agolpan a nuestra mente nombres y fechas y lugares; miramos al campo y nos parece ver el reflejo de las bayonetas y oír el mortífero bramar de la metralla. ¡Ideales de los años que se hundieron! ¡La sangre vertida en fratricidas combates. Entornamos los párpados; nos acercamos a la antigua Atanazor, un escalofrío de emoción nos traspasa la médula al pensar que en aquel mismo lugar pisara el caballo de Aníbal o dieran una feroz acometida las hordas belicosas de Viriato. Hemos salido de Cuevas de Velasco, vamos hacia Castillejo del Romeral, donde está el palacio del Marqués de Caracena...